HEAT

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El Observatorio Auger fue diseñado para observar cascadas de partículas, producidas por rayos cósmicos de energías de más de 1018 electrónvoltios (eV). Ahora, el proyecto HEAT permite detectar rayos cósmicos con energías diez veces más bajas (1017 eV), utilizando telescopios de fluorescencia similares a los de Auger, pero que observan la atmósfera a mayores alturas.

Se trata de tres telescopios de fluorescencia instalados en Cerro Coihueco. Si bien los telescopios son idénticos a los 24 telescopios de fluorescencia del Observatorio Auger, hay una característica que los distingue: están montados en sendos contenedores que pueden ser inclinados en un ángulo de 60 grados, de forma tal que los telescopios observen regiones más altas de la atmósfera. Esto permite detectar lluvias atmosféricas que se producen a mayor altura, producidas por rayos cósmicos de menor energía. Su estudio permitirá avanzar en el estudio de la composición de estos rayos cósmicos (es decir, saber qué tipo de partícula es el rayo cósmico primario).

Los rayos cósmicos de energías más bajas provienen de nuestra propia Galaxia, la Vía Láctea, mientras que los de las más altas energías posiblemente sean extragalácticos. Ampliar el rango de energías con HEAT y estudiar la composición de los rayos cósmicos permitirá deducir a qué valores de energía se produce la transición entre la componente galáctica a la extragaláctica.

El proyecto HEAT es liderado por el Dr. Hans Klages de la Universidad de Karlsruhe (Alemania).

 

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